Cuerpo y Espacio desde la FENOMENOLOGÍA,
según Elias Lopes
(Doctor en Geografía, UFF, Brasil)
(Doctor en Geografía, UFF, Brasil)
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| Imagen de la película: PINA (Win Wenders, 2011) |
CUERPO
“Se puede decir al pie de la letra que el espacio se sabe a sí mismo a
través de mi cuerpo” (MERLEAU-PONTY, 1975ª: 437). Esta frase demuestra
cómo el espacio incorpora a partir de una inmanencia con el cuerpo, propiedades
que se acordó atribuir a un sujeto del pensamiento. ¿Cómo un espacio “se sabe a
sí” sin conciencia? Tal asertiva supone admitir que el cuerpo y espacio ya no
son entidades aparte, pasaron a configurar un único ser, una corporeidad de los
cuerpos. Importa saber cómo el cuerpo real pasa al espacio, se entrelaza con él
confundiendo sus límites, se vuelve carne.
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| Imagen de la película: PINA (Win Wenders, 2011) |
FORMA-FIGURA-FONDO
Merleau-Ponty (1999:147) enseña que al tratarse de espacialidad, el
cuerpo es el tercer término de la estructura figura y fondo. La figura designa
el límite exterior de las cosas; o sea, es la apariencia que ellas toman tal como
se revelan baja la cual la identificamos. El fondo es un campo perceptivo
total, un medio listo para establecer relaciones, el espacio absoluto o el
propio mundo como medio general de nuestras experiencias de vida. Siendo la
relación figura-fondo constitutiva de toda forma, entonces una vez que el
cuerpo es la resultante de esta relación triádica podemos decir que la forma
consiste en un cuerpo realizándose según una experiencia dada, que le da
contenido al producir un fondo con tantos otros cuerpos, constituyendo un
recorte del espacio en la estera constitutiva de la totalidad.
Aunque para Merleau Ponty
(2006: 224) la forma deriva de la experiencia perceptiva: “la forma no es una realidad física, pero sí un objeto de la
percepción”. Es por esto que el autor va a afirmar que el contenido
corporal en relación a la forma es algo opaco, accidental e ininteligible y no
es tan evidente como sustentan la física, la biología y la psicología. De la subjunción
(subunión) de la figura y del fondo advienen formas distribuidas en
acontecimientos locales que se determinan mutuamente. Esta imbricación entre
figura, fondo y forma compone el cimiento básico para una fenomenología
perceptiva del espacio, aún incompleta, ya que le faltaría, dentro de otras
cosas, el movimiento…
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| Imagen de la película: PINA (Win Wenders, 2011). |
MOVIMIENTO
El movimiento del cuerpo es uno de sus modos de ser en
el tiempo y en el espacio; es decir, una de sus manifestaciones. El
movimiento es por definición particular, aunque plural y diferenciado,
concluyendo el juego de uno o de lo múltiple al promover la distribución y la
localización de los cuerpos en el espacio. Más que eso, el articula los cuerpos
por el entrecruzamiento motor, convocando el espacio para protagonizar la
escena y no solamente para prestarse o funcionar como escenario. A través de
las capacidades propioceptivas de los músculos, de los tendones, el cuerpo
informa sobre el movimiento y la posición. El movimiento del cuerpo deriva de
una inclinación intencional en dirección a los objetos
espaciales, movilizando otros cuerpos sobre los cuales se proyecta, sin
limitarse. Por lo tanto, todo está predestinado al movimiento, aún con la
aparente estática que de igual forma tiende avanzar en el tiempo y en el
espacio. Las células envejecen, los objetos se deterioran y el planeta gira
bajo la acción de una fuerza gravitacional ininterrumpida. El movimiento se conduce en la medida del
tiempo, pero no propiamente como medida cuántica del espacio; sino que también
la distancia es medida del tiempo de forma en que el movimiento puede
contrastar un espacio, denotando la congruencia entre estas categorías (tiempo
y espacio).
Mientras tanto, movimiento,
distancia e inmovilidad nada significarían si el cuerpo no fuese su mediatriz.
Es en este sentido que Merlau Ponty va a afirmar que en principio toda
percepción es movimiento. Dos objetos no pueden determinar la distancia entre
sí, aunque se haga valer el movimiento (acción), sólo esto será posible por la
intervención de un medidor (el cuerpo). Así, un paso puede ser la unidad
corporal de tiempo y espacio a designar distancias e infringir la pausa y la
tensión al promover el movimiento (Tuan,
1983:132). Michel de Certeau (2003:177) añade que el acto de caminar tiene una
triple función espacial de lugar: “es un proceso de apropiación topográfica por el pedestre; es una realización espacial del lugar, lo cual
implica relaciones entre posiciones
diferenciadas; es decir, son ‘contratos’ pragmáticos bajo la forma de
movimientos”. El caminar apunta hacia una manifestación motora de los cuerpos,
en otras palabras, su movimiento produce espacio instaurando relaciones por un
acto enunciativo como manifestación de un lenguaje.
ESPACIO
El espacio sólo es tal si
existimos en un cuerpo y si lo dotamos de sentido, se nos comunicamos constantemente
con y por él.
LENGUAJE
El lenguaje es el medio por
el cual operamos el nexo entre los cuerpos. Es el sistema de representaciones y
relaciones simbólicas que producimos como síntesis de la pluralidad de muestras
experiencias, dotando así al cuerpo de un complejo de fenómenos expresivos. Es
por medio del lenguaje que comprendemos al otro, que experimentamos un estado
de co-presencia.






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