lunes, 10 de junio de 2013

Cuerpo y Espacio desde la FENOMENOLOGÍA, 
según Elias Lopes 
(Doctor en Geografía, UFF, Brasil)


Imagen de la película: PINA (Win Wenders, 2011)


CUERPO

“Se puede decir al pie de la letra que el espacio se sabe a sí mismo a través de mi cuerpo” (MERLEAU-PONTY, 1975ª: 437). Esta frase demuestra cómo el espacio incorpora a partir de una inmanencia con el cuerpo, propiedades que se acordó atribuir a un sujeto del pensamiento. ¿Cómo un espacio “se sabe a sí” sin conciencia? Tal asertiva supone admitir que el cuerpo y espacio ya no son entidades aparte, pasaron a configurar un único ser, una corporeidad de los cuerpos. Importa saber cómo el cuerpo real pasa al espacio, se entrelaza con él confundiendo sus límites, se vuelve carne.

Imagen de la película: PINA (Win Wenders, 2011)




FORMA-FIGURA-FONDO

Merleau-Ponty (1999:147)  enseña que al tratarse de espacialidad, el cuerpo es el tercer término de la estructura figura y fondo. La figura designa el límite exterior de las cosas; o sea, es la apariencia que ellas toman tal como se revelan baja la cual la identificamos. El fondo es un campo perceptivo total, un medio listo para establecer relaciones, el espacio absoluto o el propio mundo como medio general de nuestras experiencias de vida. Siendo la relación figura-fondo constitutiva de toda forma, entonces una vez que el cuerpo es la resultante de esta relación triádica podemos decir que la forma consiste en un cuerpo realizándose según una experiencia dada, que le da contenido al producir un fondo con tantos otros cuerpos, constituyendo un recorte del espacio en la estera constitutiva de la totalidad.

Aunque para Merleau Ponty (2006: 224) la forma deriva de la experiencia perceptiva: “la forma no es una realidad física, pero sí un objeto de la percepción”. Es por esto que el autor va a afirmar que el contenido corporal en relación a la forma es algo opaco, accidental e ininteligible y no es tan evidente como sustentan la física, la biología y la psicología. De la subjunción (subunión) de la figura y del fondo advienen formas distribuidas en acontecimientos locales que se determinan mutuamente. Esta imbricación entre figura, fondo y forma compone el cimiento básico para una fenomenología perceptiva del espacio, aún incompleta, ya que le faltaría, dentro de otras cosas, el movimiento…

Imagen de la película: PINA (Win Wenders, 2011).


MOVIMIENTO

            El movimiento del cuerpo es uno de sus modos de ser en el tiempo y en el espacio; es decir, una de sus manifestaciones. El movimiento es por definición particular, aunque plural y diferenciado, concluyendo el juego de uno o de lo múltiple al promover la distribución y la localización de los cuerpos en el espacio. Más que eso, el articula los cuerpos por el entrecruzamiento motor, convocando el espacio para protagonizar la escena y no solamente para prestarse o funcionar como escenario. A través de las capacidades propioceptivas de los músculos, de los tendones, el cuerpo informa sobre el movimiento y la posición. El movimiento del cuerpo deriva de una inclinación intencional en dirección a los objetos espaciales, movilizando otros cuerpos sobre los cuales se proyecta, sin limitarse. Por lo tanto, todo está predestinado al movimiento, aún con la aparente estática que de igual forma tiende avanzar en el tiempo y en el espacio. Las células envejecen, los objetos se deterioran y el planeta gira bajo la acción de una fuerza gravitacional ininterrumpida.  El movimiento se conduce en la medida del tiempo, pero no propiamente como medida cuántica del espacio; sino que también la distancia es medida del tiempo de forma en que el movimiento puede contrastar un espacio, denotando la congruencia entre estas categorías (tiempo y espacio).

Mientras tanto, movimiento, distancia e inmovilidad nada significarían si el cuerpo no fuese su mediatriz. Es en este sentido que Merlau Ponty va a afirmar que en principio toda percepción es movimiento. Dos objetos no pueden determinar la distancia entre sí, aunque se haga valer el movimiento (acción), sólo esto será posible por la intervención de un medidor (el cuerpo). Así, un paso puede ser la unidad corporal de tiempo y espacio a designar distancias e infringir la pausa y la tensión al promover el movimiento (Tuan, 1983:132). Michel de Certeau (2003:177) añade que el acto de caminar tiene una triple función espacial de lugar: “es un proceso de apropiación topográfica por el pedestre; es una realización espacial del lugar, lo cual implica relaciones entre posiciones diferenciadas; es decir, son ‘contratos’ pragmáticos bajo la forma de movimientos”. El caminar apunta hacia una manifestación motora de los cuerpos, en otras palabras, su movimiento produce espacio instaurando relaciones por un acto enunciativo como manifestación de un lenguaje.


Imagen de la película: PINA (Win Wenders, 2011).



ESPACIO

El espacio sólo es tal si existimos en un cuerpo y si lo dotamos de sentido, se nos comunicamos constantemente con y por él.



Imagen de la película: PINA (Win Wenders, 2011).



LENGUAJE

El lenguaje es el medio por el cual operamos el nexo entre los cuerpos. Es el sistema de representaciones y relaciones simbólicas que producimos como síntesis de la pluralidad de muestras experiencias, dotando así al cuerpo de un complejo de fenómenos expresivos. Es por medio del lenguaje que comprendemos al otro, que experimentamos un estado de co-presencia.


Imagen de la película: PINA (Win Wenders, 2011).



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