lunes, 10 de junio de 2013

Coreografía:
MU-DANZA DE-SIERTA REALIDAD…
Por: Valeria Ysunza
Música: MASAR, Le Trio Joubran






“…Ven,
te diré en secreto
adónde lleva esta danza.
Mira cómo las partículas del aire
y los granos de arena del desierto
giran sin norte…”
(fragmento de un poema de Jelaluddin Rumi)


“…Habitar el desierto es ser nómada, es aceptar que el movimiento asegura la precaria subsistencia…El desierto tiene algo de inmortal, de presencia ajena a la historia… Para los viajeros que han tenido que atravesarlos son regiones silenciosas, sin agua ni horizontes, donde cualquiera puede perderse. Espacios donde reina la nada, el vacío, el caos y, especialmente, la muerte. Pero para quienes habitan estos arenales infinitos, el desierto es vida y prodigio, sustento y rumbo…

…El desierto no es rústico ni miserable, sino un enigma a resolver, un espacio mítico, un sitio donde se reúnen fuerzas transcendentes… El desierto es una senda de conocimientos antiguos, de sabiduría ancestral. Decir desierto implica reconocer sus propios orígenes…

…Ser el desierto es ser la vida que no cesa de seguir adelante. El desierto no es el vacío sino el esfuerzo denodado, la paciencia infinita, el gozo de lo poco y lo breve…”


Dentro del desierto, que es el paisaje que debemos tener en mente cada vez que hablemos del Islam y de sus orígenes, cada realidad y cada cosa tienen un significado especial, pues el desierto aparenta ser un espacio “vacío” donde las cosas siempre son vagas. Dentro de ese espacio, una piedra puede estar revestida de un carácter muy especial precisamente porque se destaca, y al destacarse se convierte en referencia. A eso se le llama “ilah”; es decir, algo concreto, tangible y con poder para satisfacer al ser humano. Asimismo, el “ilah” es la fuerza espiritual que habita algo y que le da realidad; por lo tanto, le confiere solidez y eficacia…

Los habitantes del desierto -los nómadas- son expertos en la precariedad de la existencia humana. Se dieron cuenta fácilmente de que nuestras vidas penden de un hilo. El ser humano necesita de muchas cosas para mantener su existencia, y la escasez de agua, de alimentos, de frescor y sombras, tal como sucede en el desierto, invita a reflexionar sobre esta realidad que en nuestras sociedades consumistas hemos olvidado o intentamos olvidar. Los desastres naturales, las enfermedades, las hambres, la violencia, el tiempo, son una espada que gravita inevitablemente sobre nuestras vidas. En este contexto, el ilâh es un ser al que se atribuye consistencia. A diferencia del ser humano, el ilâh no sólo no está sometido a las circunstancias de los mortales, sino que es capaz de satisfacer las necesidades de los seres humanos.


“Masar” es camino en árabe; así, esta música es la historia del camino trazado y marcado por migrantes que pasan y cruzan los desiertos del mundo, en las latitudes cercanas a los trópicos  en busca de nuevas vidas, nuevas oportunidades… Por tanto, los desiertos no están vacíos, se llenan de ilah y de historias solitarias; y ésta es una de ellas, con cara y vivencia femenina que transmite sentimientos, emociones, sensaciones y pensamientos que viven mujeres del mundo árabe y que son migrantes, quienes muchas veces han tenido que dejar atrás su pasado para desprenderse y desapegarse de aquello que las detiene como un lastre y no las deja en paz. Para ellas, su necesidad de sobrevivencia es más fuerte que su miedo; por eso han tenido que aventarse a lo desconocido y a atravesar un largo y difícil camino ante las adversidades de lo desolador del paisaje desértico que se presenta por el camino de la vida. Dependerá de cada una de ellas y de nosotras encontrar y aprender nuevas experiencias que nos fortalezcan para lograr esas mudanzas de libertad…


Video de la coreografía: http://www.youtube.com/watch?v=w_mVWK7ykrk




No hay comentarios.:

Publicar un comentario